miércoles, 1 de agosto de 2012

Capitulo 54: Aferrándome al mañana




Bajamos a desayunar, Tina nos ha preparado tostadas, zumo, café... Se lo agradezco enormemente pero me he levantado con es estómago un poco revuelto y no tengo mucha hambre... Salgo al porche de la casa, hoy no hace tanto frío como otros días. Pantalón de pijama ancho, camiseta de manga larga, una rebeca larga, mis zapatillas con pompones y el zumo en la mano, me lo tomo mirando al frente, sin fijar mi mirada en ningún lugar, el aire me revuelve el pelo echándomelo todo hacia atrás. Ahh... esto es vida. Y más vida es cuando unas manos me abrazan por detrás y unos labios me besan en el cuello, siento su calor, me giro para mirarle a los ojos pasando mis brazos por su nuca, él baja los suyos hasta mi cadera y me pega a él abrazándome.
-Dani, tu padre y yo salimos a comprar, Nacho y Susana también se han ido, os quedáis solos, si quereis salir luego, cerrad la puerta
-Oido, mamá! -le grita desde la terraza- Quieres ir a algún sitio? -junta su nariz con la mia sonriendo ampliamente-
-Si, pero no quiero ir por el pueblo. O sea... quiero que me lleves al campo, para estar solitos -le beso suavemente en los labios-
-Conozco un sitio que te va a encantar... pero a cambio... dejame ducharme contigo -sonríe picaramente-
-Y luego la caprichosa soy yo -hago que me lo pienso- Mmmm... trato hecho. Ts! Pero solo ducharse -le advierto-
-Ya veremos -me guiña un ojo y subimos al piso de arriba a ducharnos-

Como comprenderéis al final, volvimos a hacer el amor... Tantas veces seguidas cansa demasiado, pero la sensación es tan... no hay palabras. Me estoy pintando el ojo, cuando noto unas manos al rededor de mi tripa.
-Daaani, no has tenido suficiente -sigo pintandome-
-Pero es que estos vaqueros te quedan genial y encima me provocas con ese sujetador -me acaricia la espalda provocandome escalofríos-
-Ay! Para que al final me voy a salir -termino, me peino un poco mi pelo, me pongo la camiseta y lista!- Podemos irnos -le sonrío-

Salimos de la casa cerrando la puerta, Dani abre la puerta del garaje y saca dos bicis, comprueba que estan en buen estado y se sube
-Sabes montar, no?
-Pues claro, tsé -nos ponemos rumbo a quien sabe donde-

-Joder, Dani, habérmelo dicho antes y me cogia unas mayas...
-Es lo que hay...eso por querer presumir -se burla y me adelanta-
Atravesamos un bosque entero con las bicis, me duelen las piernas...
-Hemos llegado, es aquí
-Uff... por fin -me bajo de la bici y me siento en el cesped- Si lo sé te digo que me lleves por el pueblo
-Hubiesemos acabado aquí igualmente, no te puedes ir de aquí sin ver este lugar. Ven -me coge de la mano y me ayuda a levantarme-
-A donde vamos?
-A este arbol -empieza a escalarlo cual mono-
-Verás como me caiga -sigo sus pasos y llegamos a una rama que parece segura-
-Qué, ahora que eh! Quejica! Mira que vistas tenemos desde aquí -pasa su brazo por mis hombros y yo me acurruco en él-
-Bueno, vale, tú ganas, es precioso -le beso en la mejilla- Joo, a ver si te afeitas que pinchas!
-ñañañañañaña -imita mi tono intentando "picarme"-
Me río y observo el paisaje, al fondo montañas, en el medio todo el pueblo, con la torre de la iglesia sobresaliendo sobre los demás edificios. Luego un hermoso campo en tonos amarillos, una pequeña cuesta y luego nosotros.
Le acaricio la cara con mis manos - Te quiero, Martínez y te voy a querer todos los días de mi vida. Cada vez estoy más segura de que tú eres quien necesito en mi vida, siempre has estado ahí cuando peor lo he pasado, has arriesgado todo por nosotros, por que nadie nos separe, te has enfrentado a todo aquel que se ha puesto en medio de nuestra relación y eso significa mucho para mí.
-Anna, sabes que por tí haría eso y mucho más, desde que te conocí me encantaste y fui bastante gilipollas por no demostrártelo, lo pasaba realmente mal cuando me esquivabas con la mirada, hasta que un día dije basta y me declaré, suerte la mía que tú sentías lo mismo -se ríe levemente al recordar todos esos momentos- y míranos ahora, después de dos años y pico y seguimos tan tontos como siempre... a cuatro meses de casarnos -suspira ilusionado-
-Quien nos lo diría a nosotros... Es que todavía no me lo creo -sonrio emocionada- Oye, tengo una idea, cuando demos las invitaciones de boda a Cris, Raúl, Moni, David, Mery... nos podríamos ir de viaje todos... No sé había pensado en algún lugar del sur. Que me dices?

Sé que tu corazón está conmigo

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