sábado, 7 de julio de 2012

Capitulo 37: Feeling good.


Son las 2.00 de la noche después de pasar como 3 horas abrazados en la playa mirando a las estrellas decidimos regresar al hotel. No se ha abierto la puerta del ascensor y Dani ya me está besando mientras me empuja hacia el fondo del enorme ascensor. Allí se desabrocha un poco la camisa, yo tengo todos los pelos revueltos. Abrimos la puerta del hotel, me descalzo en la puerta y seguimos nuestro recorrido hasta la habitación. El primero que cae a la cama es Dani, yo me tumbo encima suya y comiezo a besarle. Rodeamos y Dani queda por encima. Se separa un poco, los dos estamos con los nervios a flor de piel y la respiración entre cortada.
-Es. es.tas  segura? -pregunta con un hilo de voz-
-No. no he es.ta.do mas segura en to.da mi vi.da -le sonrío con todo el pintalabios corrido-
Vuelve a besarme, se me escapan unos suspiros de vez en cuando, le agarro fuerte de sus pantalones vaqueros y ponemos esta habitación al rojo vivo.
-Lo sigues estando? -jadea-
-Ajá -asiento con la cabeza-
Se termina de desabrochar la camisa y se quita el cinturón lentamente, se desabrocha los pantalones.
-Segura? -dice con una sonrisa traviesa-
-Si -no paro de mirar su cuerpo semidesnudo-
Me quito yo también mi vestido dejando mi ropa interior. Se vuelve a tumbar encima para volver a besarme, le agarro por a espalda suspirando, nos separamos un poco y nos volvemos a besar con muchas mas ganas. Volvemos a rodearnos quedando yo por encima y otra vez quedando él por encima.
Cojo un preservativo de la mesilla, él sonríe y me vuelve a besar bajando más y más. Suspiro con cada beso y me dejo llevar, ya no hay tapujos ni secretos, solo amor y deseo. Como le he echado de menos, echaba de menos esa sensación de estar a 3, 4, 5, 6 metros sobre el cielo.
3.30 de la mañana.
-Anna, no quieres probar el jacuzzi?
-Vamos a por él -le beso y me levanto hacia el baño, él me sigue por detrás-
Nos metemos y comenzamos a hacernos bromas, esas bromas pasan a besos y esos besos a caricias y esas caricias otra vez en besos apasionados.
Salgo del jacuzzi secandome el pelo con la toalla, pocos segundos tarda Dani en venir tras de mi y besarme el cuello mientras me acaricia el hombro con la yema de sus dedos pegandome contra él. Volvemos a la cama todavía húmedos del baño y volvemos a besarnos para volver a unirnos otra vez.

Terminamos los dos bien cansados, pero eso no nos impide quedarnos mirando el uno al otro sin parar de sonrieír , me abrazo a su pecho y le miro a sus preciosos ojos verdes y finalmente me duermo.

11.00 de la mañana, los rayos de sol entran por la inmensa ventana de la habitación, miro a mi alrededor y veo la habitación que está hecha un asco, toda la ropa por ahí tirada, las toallas en el suelo, el suelo mojado.
-Dani, hay que aprender a hacer estas cosas y no dejar la habitación tan desordenada... -digo mientras me levanto-
-Y lo satisfecho que te quedas a la mañana siguiente después de saber que somos unos salvajes que, eh? -se ríe buscando sus calzoncillos- Oye, Anna, y mis calzoncillos?
-Aqui! -se los lanzo y los coge al vuelo-
Nos vestimos y nos bajamos a desayunar. Pedimos un desayuno fuerte, hay que reponer fuerzas.
-En serio te gustó lo de anoche?
-Me encantó -sonrío mirandole- y a tí?
-Fue mágico. -sonríe ampliamente-
-La verdad es que sí -como un poco-
Terminamos y subimos a la habitación a cambiarnos de ropa, hoy es nuestro último día, vamos a ir al centro de la ciudad a comprar cosas y comeremos por ahí. Elijo un conjunto cómodo y arreglado al mismo tiempo combinado con un maquillaje natural.
Salimos y el guia nos lleva hasta el centro de la ciudad, entramos en un centro comercial enorme de la mano de un granizado fresquito.
Compramos en las tiendas mas típicas de allí y después vamos a comer a un restaurante de comida tradicional.
-Gracias -me coge de la mano-
-Por qué? -le sonrio-
-Por sonreír todos los días, hacer que mis problemas se esfumen, nunca permitiré que se te vaya esa sonrisa.

Salvo la experiencia que tuvimos en esa isla durante unas horas, lo demás ha sido fantástico. Y lo mejor ha sido vivirlo todo junto a él. Daniel Martínez Villadangos.


Porque aunque pueda tenerlo todo, no hay nada si me faltas tú.

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